Terremoto de 8.8 se registra en Chile
marzo 1, 2010 by admin
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Los presidentes de misión informan sobre el estado de los misioneros.
Todos los misioneros Santos de los Últimos Días que se encuentran sirviendo en las nueve misiones de la Iglesia en Chile están a salvo y se han reportado después de que un terremoto de 8.8 remeciera la nación el sábado pasado, matando más de 140 personas y fomentando advertencias de tsunami para toda la costa del Pacífico, de acuerdo a asuntos públicos de la Iglesia.
La mayoría de misioneros en la Misión Chile Concepción Sur están sin agua y electricidad y varios edificios, que incluyen los departamentos misionales, no están habitables. Los misioneros están durmiendo en paren en departamentos que son seguros, de acuerdo a los Servicios de Bienestar de la Iglesia.
También, dos élderes que están sirviendo en la Isla Juan Fernández, que no pudieron reportarse hasta el sábado, están a salvo. Ellos enviaron un correo electrónico a su presidente de misión y dijeron que están en la tierra alta de las montañas. Ellos indicaron que están activamente comprometidos en “ayudar a las personas de la isla”.
Los misioneros SUD en Mendoza y Salta, Argentina, también están a salvo y se han reportado.
Los líderes locales de la Iglesia en el área de Concepción han informado daños considerables a la ciudad, pero ninguna muerte se ha informado en cuanto a Santos de los Últimos Días e indican que todas las capillas parecen estar en buen estado.
No se ha reportado daño significativo al Templo de Santiago Chile; sin embargo, la trompeta del ángel Moroni cayó, según se informa.
Los líderes del sacerdocio continúan tratando de establecer el estado de los misioneros, miembros y propiedades de la Iglesia.
Scott Trotter, vocero de la Iglesia, dijo que los líderes de la Iglesia en Lago Salado y Chile están trabajando juntos para determinar la apropiada respuesta humanitaria al terremoto. Esto también incluirá la coordinación con el gobierno y otras organizaciones de auxilio en situaciones de desastre.
También dijo que el Centro de Capacitación Misional en Chile no fue dañado por el terremoto.
De: Church News
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De acuerdo con Scott Trotter, vocero de la Iglesia: “Nosotros, junto con el resto del mundo, estamos observando con preocupación a medida que se siguen recibiendo informes sobre el terremoto masivo en Chile. Como sucede con cualquier desastre, es difícil confirmar detalles inmediatos”.
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Prensa asociada
TALCA, Chile (AP) —Uno de los más fuetes terremotos que se haya registrado, golpeó a Chile el sábado, derribando casas, colapsando puentes y precipitando camiones en el suelo fracturado. Un tsunami amenazó cada nación a todo lo largo del Océano Pacífico – aproximadamente a un cuarto del globo terrestre.
Los chilenos cerca al epicentro fueron zarandeados por el terremoto de una magnitud de 8.8 como si fueran sacudidos por un gigante. Por lo menos 147 personas murieron, de acuerdo con Carmen Fernández, directora del Departamento de Emergencia Nacional.
El terremoto sacudió edificios en Buenos Aires, la capital de Argentina, y se sintió hasta en Sao Paulo en Brasil — a 1,800 millas (2,900 kilómetros) al este. Cerca de 13 millones de personas viven en el área donde se sintió la sacudida más severa, de acuerdo a la Encuesta Geológica de Estados Unidos.
Prensa Asociada
En Talca, a solo 65 millas (105 kilómetros) del epicentro, el mobiliario que se caía mientras la tierra temblaba por más de un minuto se sintió algo similar a una turbulencia en los grandes aviones. El centro histórico del pueblo colapsó, pero muchos de los edificios de adobe y paja eran negocios que no estaban habitados durante el terremoto, a esa hora, 3:34 a.m. (1:34 a.m. EST, 0634 GMT).
Los vecinos arrastraron por lo menos a cinco personas de los escombros mientras que trabajadores de emergencia, ellos mismos desorientados, pedían información de los reporteros.
Las carreteras y puentes colapsados complicaron el viaje de norte a sur en la angosta nación Andina. La electricidad, el agua y las líneas telefónicas estaban cortadas en muchas áreas — lo que significó que no se sabía nada sobre muertes o daños en muchas áreas aledañas.
En la capital chilena de Santiago, 200 millas (325 kilómetros) al noreste del epicentro, un auto pendía de un paso a desnivel colapsado, el Museo de Bellas Artes estaba muy dañado y un lugar de estacionamiento de dos pisos de un edificio estaba aplastado como un panqueque, estrujando a cerca de 50 autos cuyas alarmas sonaban incesantemente.
La sacudida produjo un tsunami que inundó una villa en una isla fuera de Chile, luego recorrió todo el Pacífico, causando que se dieran sirenas de alarma en Hawái, Polinesia y Tonga. Los oficiales tahitianos prohibieron todo tráfico en las carreteras a menos de 1,600 pies (500 metros) del mar y se instó a las personas en varias naciones en las islas aledañas que se alejaran a lugares más altos.
Se esperaba que las primeras olas golpearan Hawái después de las 11 a.m. (4 p.m. EST; 2100 GMT) y que midieran aproximadamente 8 pies (2.5 metros) en Hilo. Los oficiales evacuaron a las personas y las embarcaciones cerca al agua y cerraron la costanera del Aeropuerto Internacional de Hilo.
Los expertos dijeron que las olas del tsunami podrían golpear la costa de Asia, Australia y Nueva Zelandia, así como la costa oeste de Estados Unidos y Alaska. En total, 53 naciones y territorios estaban sujetos a advertencias de tsunami.
Olas de 6 pies (1.8 metros) sobre lo normal golpearon Talcahuano cerca de Concepción 23 minutos después del terremoto, luego inundaron la villa de San Juan Bautista en la Isla de Robinson Crusoe, 410 millas (660 kilómetros) de la costa chilena. Por lo menos tres personas se dieron por perdidas en la isla, dijo Ivan de la Maza, superintendente de la zona puerto principal de Chile.
“Hubo una gran ola que cubrió la mitad de la villa”, dijo de la Maza, quien también es responsable del puerto de la isla.
Un helicóptero y una fragata Naval se dirigieron a la isla a ayudar en la búsqueda, dijo él.
La presidenta Michelle Bachelet declaró un “estado de catástrofe” en el centro de Chile pero dijo que el gobierno no ha pedido ayuda de otros países. “El sistema está funcionando. Las personas deben estar calmadas. Estamos haciendo todo lo que podamos con todas las fuerzas que tenemos”, dijo ella.
Poderosas réplicas vibraron en la costa de Chile — 41 de ellos de magnitud de 5 o mayores — en las 10 horas después del terremoto. Seis fueron temblores considerables en su propio curso, de magnitud 6 o mayores.
En Santiago, se erigen edificios modernos para soportar terremotos, pero muchos antiguos se vieron seriamente afectados, inclusive la iglesia Nuestra Señora de la Providencia, cuyo campanario en una torre colapsó. Un puente justo fuera de la capital también colapsó, y por lo menos un auto dio vuelta de campana. Varios hospitales fueron evacuados debido al daño del terremoto, dijo Bachelet.
El aeropuerto de Santiago permanecerá cerrado por lo menos 24 horas después de que el terminal de pasajeros sufriera un daño importante, dijo el director del aeropuerto, Eduardo del Canto, a la televisión chilena. Las imágenes televisivas mostraron ventanas rotas, techos parcialmente colapsados y veredas destruidas.
El metro de Santiago fue cerrado también y miles de buses quedaron atrapados en un terminal por daño en un puente, dijo el Ministro de Transportes y Comunicaciones. Él urgió a los chilenos a hacer llamadas telefónicas o viajaran solamente cuando fuera absolutamente necesario.
En Concepción, la segunda ciudad más grande de Chile y sólo a 70 millas (115 kilómetros) del epicentro, enfermeras y residentes empujaban a los heridos por las calles en camillas. Otros caminaban aturdidos envueltos en mantas, algunos cargando infantes en sus brazos. Un edificio de 15 pisos colapsó, dejando sólo algunos pisos intactos.
“Yo estaba en el octavo piso y repentinamente estaba aquí abajo”, dijo Fernando Abarzua, maravillándose de haber escapado sin heridas importantes. Él dijo que un familiar todavía estaba atrapado en los escombros seis horas después del movimiento telúrico, “pero él sigue gritando, diciendo que está bien”.
Marco Vidal, un director de programa para Grand Circle Travel que estaba viajando con un grupo de 24 americanos, estaba en el piso 19 del hotel Crown Plaza Santiago cuando empezó el terremoto.
“Todas las cosas empezaron a caer. Las lámparas, todo estaba yendo al piso”, dijo. “Me sentí aterrorizado”.
Cyntia Iocono, de Linwood, Pensilvania, dijo que primero ella pensó que el terremoto era un tren.
“Pero luego pensé: ‘Oh, no hay trenes aquí’. Y luego las lámparas salieron volando del aparador y mi TV cayó al piso y se estrelló”.
El terremoto empezó después de que los asistentes salían de un concierto del festival de música líder de América del Sur en la ciudad costera de Viña del Mar, donde los organizadores cancelaron las presentaciones el sábado, la noche final del festival. Pero sorprendió a las personas saliendo de una discoteca.
“Fue terrible. Las personas estaban gritando. Algunas personas estaban corriendo, otras parecían paralizadas. Yo fui uno de esas personas”, dijo Julio Álvarez a Radio Cooperativa.
El terremoto más grande que se haya registrado sacudió la misma área de Chile el 22 de mayo de 1960. El terremoto de una magnitud de 9.5 mató a 1,655 personas y dejo a 2 millones sin hogar. El tsunami que éste causó mató a personas en Hawái, Japón y las Filipinas y causó daño a la costa oeste de los Estados Unidos.
El terremoto del sábado fue similar a un temblor ocurrido en 1906 a la altura de la costa ecuatoriana catalogado como el séptimo más fuerte ocurrido en el mundo.





