La Ley de Castidad
Febrero 16, 2010 by Delmy
Archivado bajo Creencias Mormonas
A los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (también conocida como la Iglesia Mormona) se les enseña a vivir la ley de castidad, es decir, creemos que hay que esperar hasta el matrimonio para tener relaciones sexuales, creemos en la fidelidad completa en el matrimonio, y también creemos en la importancia de tener pensamientos limpios. Este fue un concepto enseñado por Jesucristo cuando Él dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” La enseñanza de ser castos incluye abstenerse de la pornografía y la masturbación, de hablar palabras lascivos, de participar en chistes vulgares, y en tener reverencia en cuanto al sexo. Consideramos que es un don que Dios ha dado a marido y mujer para disfrutar juntos con el fin de expresar amor y para la procreación.
La modestia es un factor importante en estas creencias para mostrar respeto por nuestros cuerpos y para ayudarnos a resistir la tentación, como son los espectáculos que elegimos ver y la música que escuchamos. Creemos que estas cosas pueden influir en nuestros pensamientos y las decisiones que tomamos.
Creemos que la ruptura de la ley de castidad es muy grave debido al carácter sagrado del sexo y el daño que se hace a menudo cuando hay relaciones fuera del matrimonio. Creemos que los niños tienen derecho a nacer de una madre y un padre que se aman y han hecho ese compromiso. Se ha destrozado matrimonios y se ha arruinado vidas por el adulterio, creando víctimas inocentes que sufren las consecuencias como las enfermedades que causan dolor, infertilidad o incluso la muerte, y confusión emocional debido a la traición. Se rompen corazones rotos y la confianza de los niños se pierde en el proceso.
A aquellos que violen la ley de castidad se les enseña a buscar el consejo del obispo y confesar. Él amorosamente los guía en el proceso de arrepentimiento, que varía dependiendo de la gravedad de lo que han hecho, la duración, y su nivel de remordimiento. Creemos que el obispo puede recibir revelación sobre la mejor manera de ayudar a la persona que confiesa. El abuso sexual es de carácter más grave y conduce a la excomunión del ofensor. Esto no es una condición permanente, pero el camino de regreso es difícil.
Creemos que nuestro Padre Celestial nos ha dado este mandamiento para nuestro bienestar y felicidad.
