Fe vs. Obras
Febrero 16, 2010 by Delmy
Archivado bajo Creencias Mormonas
Muchos han dicho que los mormones creen que solos podemos labrar nuestro camino al Cielo. Esto no es cierto. Creemos que sin el sacrificio expiatorio de nuestro Salvador Jesucristo, nadie puede ser salvado. Pero por causa de él, todos tenemos la oportunidad de regresar a nuestro Padre Celestial.
Es nuestra creencia que a causa de que Jesús expió nuestros pecados, todo el mundo resucitará y vivirá para siempre en uno de los reinos de los cielos (que se explicarán por separado y fondo) a excepción de algunos pocos (los que niegan el Espíritu Santo), pero que el nivel de cielo en el cual vamos a vivir, depende de nuestra fidelidad y las ordenanzas que decidamos aceptar. Ninguno de nosotros va a alcanzar la perfección aquí, pero podemos perfeccionarnos a través de la expiación de Jesucristo y el don del arrepentimiento.
En varios lugares en la Santa Biblia dice que seremos juzgados por nuestras obras. En la parábola de las ovejas y los cabritos, dice que las ovejas son las personas que sirvieron a Dios. Los cabritos son las personas que no sirvieron a Dios. No dice nada acerca de profesar la creencia simple – esta es la creencia en la acción, o en las obras.
La Biblia dice lo siguiente:
Si me amáis, guardad mis mandamientos. (Juan 14:15)
Pero porque eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. (Apocalipsis 3:16)
Así que, por sus frutos los conoceréis. (Mateo 7:20)
Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante de Dios; y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.
Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el infierno entregaron los muertos que había en ellos; y cada uno fue juzgado según sus obras (Apocalipsis 20:12-13).
Así que creemos en la importancia de las obras, pero ¿puede uno labrar su camino al Cielo? No. Se nos concede el acceso a través de la gracia de Dios, que sacrificó a su Hijo unigénito. Sin embargo, hay recompensas tanto en cielo como en la tierra por hacer todo lo posible para seguir el ejemplo de Jesucristo.
